nada pretende ir más allá de una breve fila de hormigas.
¿Cuál es el espíritu que me falta?
Nadie es o está en el lugar donde no desea estar sino es contra su voluntad.
Según tal premisa yo soy y estoy donde deseo estar. Será entonces mi inconformismo crónico el que me empuja a 'melanconiquear' largo tiempo sin cambiar de lugar.
En realidad deberíamos creernos inmortales e inmunes a todo y a todos, de ese modo no temeríamos vivir.
Hay días en los que me cruzan centenares de caras por la vista.
Otros sólo escucho algunas voces conocidas.
Nada tiene relleno a días, como las fundas de un cojín, sólo sus fundas.
Caras, pies, manos, orejas, narices, ojos que miran, piernas, brazos, codos, dientes a cientos, pero todas tan importantes como la cáscaras de una dura nuez que cayó al suelo cuando el cascanueces la partió.
Hay nueces gritonas, nueces ausentes, nueces que hablan solas, nueces que hablan idiomas extraños para mí, nueces bajo el agua, nueces que flotan sobre las demás nueces, nueces negras y amarillas.
Brazos enormes, escuchimizados, fuertes, cortos, largos, gordos, flácidos...
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